Entre muertos

November 5, 2018

 

Emiliano con frecuencia pensaba lo injusta que era su vida; su padre apenas había terminado de estudiar la secundaria, manejaba un camión que transportaba escenario y material de utilería para grabar películas o series independientes. A pesar de que lo único que sabía hacer era conducir, soñaba que un día lo vería un productor y le ofrecería el papel protagónico. A Emiliano eso lo llenaba de enojo, pensaba que su padre era patético. Por otra parte, estaba su madre, ella sabía leer y escribir, no estaba segura si había terminado tercero de primaria, lo único que tenía claro es que desde niña se supo destinada al matrimonio y a la cría de los hijos, sólo pudo concebir uno, desafortunadamente para ella fue el único y varón.

 

El primero de noviembre, día de “Todos los Santos” Emiliano se quedó en casa, veía una película, “Macario” basada en el libro de Bruno Traven, al mismo tiempo que veía al hombre humilde esconderse con el “guajolote” pretendiendo comerlo él solo, escuchaba los cristales de las veladoras chocar mientras su mamá colocaba el altar con motivo del día de muertos.

 

Se levantó para comer una guayaba antes de que su madre la colocara en el altar, si se atrevía a tomarla de éste, los difuntos se enojarían y lo visitarían por la noche. Tomó la guayaba, la olió y reconoció distintos aromas: las naranjas, las limas, los tamales de mole, el pan y las flores, era el olor del día de muertos. Pensó que al igual que Macario nunca había disfrutado de un banquete para él solo, siempre limitado por la falta de dinero, sintió ganas de llorar y al mismo tiempo sintió la vergüenza que vivía cada vez que sus compañeros en la escuela hablaban de los banquetes en los días de fiesta, sintió enojo con su madre, con la vida y con él, dejó la guayaba en el mismo sitio donde la había tomado.

 

Volvió a la película, Macario hablaba con la muerte, a ella le compartía del “banquete” por ser la más justa, se llevaba a todos por igual, ricos, pobres, hombres, mujeres, niños y viejos; pensó que era verdad el pensamiento de aquel personaje, se recostó y se quedó dormido pensando que él desearía tener otra familia, poder comer cuanto quisiera y lo que quisiera, viajar, comprar ropa, zapatos de moda y no tener que preocuparse siempre por guardar los cinco pesos para el transporte de regreso a casa; soñó que era mujer, usaba un vestido elegante, parecía estrella durante una alfombra roja, usaba perfume, aretes largos y brillantes, su labial era rojo.

 

Despertó en medio de la madrugada, la única luz eran las veladoras para los difuntos, se acercó a la mesa, pensó en tomar un pan, pero sintió miedo, imaginó a los difuntos alrededor de la mesa conversando, se fue a dormir, tenía hambre, pero pensó: "bueno así perderé peso para cuando pueda usar mi vestido elegante."

 

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